Archivo Pedro Elías Gutierrez: memoria y patrimonio musical en la UCV |
|
Centro de Documentación e Investigaciones Acústico-Musicales CEDIAM-UCV invita a la exposición documental ARCHIVO PEDRO ELÍAS GUTIÉRREZ: memoria y patrimonio musical en la UCV. Este invaluable conjunto de documentos musicales, fue el archivo personal del maestro Pedro Elías Gutiérrez (1870-1954), y también parte del archivo de la Banda Marcial Caracas de la cual él mismo fue director por muchos años. De los poco más de 3.000 títulos que contiene, un tercio son autoría del propio Gutiérrez, bien en piezas originales, o arreglos hechos a obras de otros compositores. Cuenta con manuscritos e impresos de mediados del siglo XIX hasta los años 80 del siglo XX, aproximadamente. Es uno de los testimonios más certeros que tenemos de la vida musical caraqueña de este período, cuyo estudio permite saber cuáles eran los gustos y tendencias, en especial a lo que a música para banda se refiere. En el año 2001 un grupo de investigadores liderados por el musicólogo José Peñín, a la sazón presidente de la Fundación Vicente Emilio Sojo, realizó un inventario primario de este archivo, situado en casa de sus herederos. Ante la disposición de los familiares del maestro para donar este material, el Prof. Peñín contempló varias alternativas, decidiéndose finalmente por el CEDIAM-UCV, donación que pudo concretarse hacia mediados del mismo año gracias a los buenos oficios del también investigador, Prof. Walter Guido (1928-2003), su fundador. Es así como este importante archivo pasa a engrosar el fondo de documentos y manuscritos del CEDIAM-UCV de la Biblioteca Central. Mesas TemáticasEl nacionalismo musical es el reflejo de procesos culturales más complejos que incluyen lo político e ideológico. A finales del siglo XIX y principios del siguiente, el sistema de producción cultural imperante, da como resultado una música que hace ecos de una nacionalidad no muy bien entendida en términos teóricos, pero sí muy sentida en el plano práctico. Es en esta etapa donde géneros como el vals, el joropo e incipientemente la danza hoy conocida como merengue caraqueño, pasan a ser estandarte de la “venezolanidad”, encontrando como medio de difusión ideal a la banda. Además, muchas veces el discurso nacionalista opera a niveles más soterrados, como la dedicatoria expresa de algunas obras por parte de sus creadores, a personajes y hechos históricos que comenzaron a establecerse como símbolos de nuestra nacionalidad, por su puesto, de acuerdo a los intereses de la clase dominante del momento. Hablar de música militar en nuestro país es definitivamente tocar uno de los aspectos fundamentales de nuestra historia no sólo musical, sino, principalmente política. Nuestras actuales bandas dispersas por todo el territorio nacional, tienen su antecedente en las agrupaciones creadas precisamente al cobijo de la institución militar en pleno siglo XIX. Una vez que llega el país a cierto nivel de estabilidad política concluyendo la década del sesenta de dicha centuria, las bandas pasan a ser elementos civilizadores de nuestra realidad nacional, a través de las conocidas retretas en espacios públicos. Es por ello que vamos a encontrar una cantidad significativa de repertorio dedicado, por una parte, a los distintos oficios militares, y por otro, a exaltar hechos y personajes de trascendencia para el mundo castrense. Los documentos musicales del siglo XIX que persisten hasta hoy en los diferentes fondos y archivos del país, son testimonio del tipo de bienes que se producían y consumían a diferentes escalas del quehacer musical: la enseñanza, el repertorio (bandístico, religioso, escénico, entre otros), los compositores, etc. Su resguardo y estudio permite reconstruir –aunque siempre de manera parcial- la dimensión histórica no sólo de la música propiamente, sino de todo el aparato cultural que sustenta su realización. La música religiosa ha contado siempre con un promotor seguro: la iglesia católica. Nuestro país no está exento de esta realidad. La gran mayoría de nuestra música colonial y decimonónica está hecha para el culto religioso. A partir de la segunda mitad del período romántico, dado el lugar privilegiado que tenían las bandas, los compositores hacían versiones para este medio sonoro de obras de corte religioso, o incluso las componían especialmente para el mismo. Entrado el siglo XX, diferentes cofradías y sociedades religiosas se convierten en generadoras de música, encargando trabajos a compositores célebres del momento. Pedro Elías Gutiérrez fue uno de los más solicitados en este sentido, según lo podemos constatar en la cantidad de piezas de este tipo existentes en su archivo. Definitivamente la música escénica fue el centro de atracción de la sociedad decimonónica en los espacios públicos, mientras al mismo tiempo competía con el vals y otros géneros similares en el salón burgués. La ópera y en buena medida la zarzuela, fueron las expresiones que más dieron tarea a los compositores y arreglistas; así, desde montajes completos, hasta extractos arreglados para voz y piano, banda o formaciones instrumentales sui generis, esta música dominó mucho del panorama hasta bien entrado el siglo XX. Tal fue la demanda de este producto que creadores como José Ángel Montero y, varios años después, Pedro Elías Gutiérrez, dedicaron parte de sus esfuerzos a la composición de zarzuelas, cosechando, al menos en el caso del último, grandes éxitos. Aunque poco estudiado, las mujeres compositoras tienen un lugar especial en la Venezuela finisecular del XIX e inicios del XX. Estudios recientes demuestran que no sólo tocaban el piano -comúnmente aceptado como “el instrumento de las señoritas” en ese contexto-, sino que además componían para este o, algunas más osadas, para otros medios. Tal ha sido el soslayo con que se había tratado hasta ahora este fenómeno, que tal vez si no hubiese tenido tanto éxito como pianista y además en Europa, las obras de Teresa Carreño no tuviesen hoy la importancia que tienen. En el siglo XX, Blanca Estrella de Méscoli, Modesta Bor y, más recientemente, Adina Izarra y Diana Arismendi, por nombrar sólo algunas, han hecho loables esfuerzos para que el muy “masculino” mundo de los compositores, sea ahora también de las damas. Un evento producido por: Universidad Central de Venezuela, Sistema de Información Científica, Humanística y Tecnológica, Biblioteca Central, Centro de Documentación e Investigaciones Acústico-Musicales. La cita es en la Universidad Central de Venezuela, Biblioteca Central, Centro de Documentación e Investigaciones Acústico-Musicales CEDIAM-UCV, Nivel Mezzanina. Contactos: Apartado postal: 54003, Código Postal: 1053-A Caracas-Venezuela, Teléfono: +58 212 605.08.77, Fax: +58 212 605.42.12, www.sicht.ucv.ve:8080/cediam, E-mail: cediam@ucv.ve / cediam@sicht.ucv.ve |
Sube tu foto¿Tienes una foto interesante? ¿Tienes una historia que contar? Puedes contribuir con Venezuelatuya y nuestros lectores. Haz clic aquí. Enlaces relacionadosEnlaces de Escena Musical 2008: |
|
Powered By |