Tiempo Orgánico en La Casona |
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Reflexionando en torno al concepto de "Tiempo Orgánico", según lo explica Douwe Tiemersma en Time and Temporality in Intercultural Perspective (1996), es posible notar una estrecha relación entre Tiempo y Lugar como elementos interdependientes: "En gran medida, el Tiempo en África parece ser un Tiempo que no posee un carácter abstracto y mecanizado como en las sociedades occidentales. Está más cerca de los fenómenos naturales y de la vida del día a día, la cual es más orgánica. Parece estar conectado con la importante idea de fuerza vital"(1) El orden cronológico de las cosas luce lejos de nuestra influencia; ya no es nuestra creación, sino una característica intrínseca de los lugares en su dimensión natural. Sobre esta base, es imposible concebir al ser humano controlando evento alguno mediante sus medios artificiales (en tanto no-naturales, producidos por el hombre) "Está más cerca de los fenómenos naturales", dice Tiemersma del Tiempo. En tal sentido, esta concepción orgánica está cualitativamente ligada a a lo que ocurre en la esfera natural, es decir, relacionada con el concepto de Lugar en la medida en que los acontecimientos, en una perspectiva natural, ocurren en un Lugar dado. Teniendo en cuenta que el autor incluye, a lo largo del desarrollo del concepto, otras fuerzas que pueden tomar el rol de la natura, como las provenientes del ámbito social o sobrenatural, una aseveración tan amplia resultará obviamente discutible, pues son muchas las preguntas que quedarán abiertas. Por ello, limitemos esta disertación sugiriendo un enfoque en el que el Lugar será entendido en términos de natura, el cual es el punto de partida del autor para todas las consideraciones posteriores sobre el Tiempo Orgánico. El objeto de análisis es una pintura del artista venezolano Pájaro, titulada La Casona, pieza en la cual la relación entre el Lugar y la singular condición del único ser humano representado parece ser su la médula semántica. El artista nos presenta a una anciana y una pequeña cabra flotando sobre una casa campestre, como si hubieran sido removidos del suelo y elevados sin que estos se dieran cuenta de tal procedimiento. Una sensación de "suelo invisible" es percibible mediante la manera en que están simplemente parados sobre el vacío. Pero, aún cuando el conjunto anciana-cabra esta ubicado en la parte superior, y una diferenciación cromática de la pintura es apreciable (marrón abajo - suelo; azul arriba - cielo), no es el caso que el conjunto de individuos está divorciado de del Lugar representado abajo. De hecho, el conjunto pertenece al paisaje de fondo, y específicamente al Lugar que la casona precisamente determina. Con sólo dar un vistazo a las ropas de la anciana es posible darse cuenta del nexo con el entorno, con la vida orgánica connotada en la pintura mediante la representación del Lugar de la vida diaria pr excelencia. Sólo quien ha vivido y copartido en lugares como éste puede dimensionar el peso semántico de su representación. No en vano la obra se titula La Casona. Pero de alguna manera, este juego de niveles sobre el eje vertical provee al conjunto de un especial carácter metafísico (sólo la sensación de dicho carácter, en términos estrictamente visuales), o mejor dicho, de un estatus de realidad diferente. Como una aparición cargada de paz, el conjunto en cuestión domina el paisaje desde arriba: un vasto y ambiente natural con una antigua casa de campo en medio. Aquí es posible evocar la concepción de Tiempo Orgánico acuñada por Tiemersma, pues en oposición al Tiempo Lineal, la pintura permite descubrir un Tiempo incorporado al Lugar. La tranquilidad es la emoción reinante en este trabajo (desde el sujeto representado hasta el ritmo de la composición), libre de circunstancias contemporáneas tales como la aceleración y sus implicaciones. Así, la anciana es elevada (literalmente, en un sentido plástico visual) a un estatus más alto en virtud de su nexo con el lugar al cual pertenece. En vez de una composición narrativa lo que tenemos aquí es un mundo tranquilo cuyas leyes internas están lejos de nosotros, inalcanzables a la dominio del Tiempo cuantificado. Lo que tenemos aquí es el descanso del Tiempo, su espera por los eventos que han de venir, por la siguiente significación. El sujeto, esencialmente incorporado al Lugar y a su Tiempo Orgánico, está en algún Lugar distinto al cuantitativo "aquí y ahora".
(1) Tiemersma, Douwe, 'Organic Time. A contribution to intercultural philosophy including African and Indian ideas', en: D. Tiemersma, H.A.F Oosterling (eds), Time and Temporality in Intercultural Perspective, Amsterdam, Atlanta GA: Rodopi, 1996, pp. 25-31, 34-36. |