Miscelaneos

Gastronomía y Folklore

Venezuela, conciencia, turismo y desarrollo

La gastronomía y el folklore son elementos primordiales en el desenvolvimiento del turismo, estos dos factores son bases primarias, sobre todo en el turismo de esparcimiento y recreación.

Cuando el turista prepara su viaje piensa en cuales son las especialidades culinarias del sitio elegido como destino turístico e indaga sobre su cultura, costumbres, artesanías, música, etc, o como ocurre generalmente que eligió el destino porque ya sabía de su gastronomía y folklore.

La gastronomía tiene un gran valor en el desarrollo del turismo. Tal vez el mayor descubrimiento que íntimamente mas desea el turista es el de conocer el sabor de la cocina del país visitado. Al regresar el turista a su país de origen siente como especial orgullo o interés por referir a sus amistades los platos típicos que saboreo y disfruto; pareciera que cada quien fuera el primer humano de su comarca que los conoce. Es común oír a un turista narrar la sabrosura de unos " Spagueti al Alfredo" de Roma, las delicias de los vinos franceses, lo agradable del bacalao en Portugal, lo alimenticio del "Consomé de Chipichipi" en el oriente venezolano; lo regenerador de una "Pisca Andina" ; la suavidad del "Queso Guayanés" y así sucesivamente. Es que a través de los platos de cada región, nos vamos internando en la vida y costumbres de sus habitantes y es que en el fondo esto es lo que desea el turista. Turismo es descubrir, conocer y disfrutar indiscutiblemente que la gastronomía y el folklore forma parte esencial del turismo.

En un articulo de mi distinguido amigo el Dr. Ramón Escovar Salom en su "Ventana de Papel" del diario El Nacional del día lunes 21 de Diciembre de 1987 con el Titulo de "Historia y Gastronomía" se refiere a lo que significa la gastronomía dentro de la cultura y la economía de los pueblos. Escribe el Dr. Escovar entre otras cosas; "Los vinos de Burdeos y de Borgoña" son meridiano auténticos que definen las dos familias mas notables de la cultura vinícola, Y no sería exagerado expresar que una prueba inequívoca de sensibilidad es aprender la diferencia entre unos y otros. No es por casualidad que los japoneses, tan ávidos de conocer y entender el mundo global en que se mueve su gran poder económico, se precipitan sobre estas regiones con la atención, el interés y la modestia del que quiere conocer. Sería rústica malicia aldeana creer que esto lo hacen porque quieren copiar a imitar. La intención es mas alta. Es que saben que la fuerza económica sin cultura no basta".

Tanto el folklore como gastronomía están por fuerza en la agenda del turista; el folklore le atrae, le divierte, lo acerca al acervo cultural del sitio visitado y la comida le permite el hallazgo del placer que produce lo nuevo, lo desconocido y lo delicioso.

El Doctor Arturo Uslar Pietri en su libro "El Globo de Colores" refiriéndose a la gastronomía nos dice los siguiente: "Lo que el pueblo come retrata su historia y su psicología. La cocina es una de las mas elaboradas formas de la cultura. Algunas salsas significan culturalmente como un estilo arquitectónico o como una forma poética. Algunos vinos están entrañablemente mezclados a una raza y a un suelo como la propia lengua en que se expresan". Actualmente se producen vinos de calidad en Carora.

La gastronomía y el folklore venezolanos son muy ricos; tenemos deliciosos y apetitosos platos así como variados folklore. Ambos identifican cada región del país y todas son sismología e identificación nacional: un hallaca o el joropo "Alma llanera" simbolizan a Venezuela como una arepa andina o un casabe oriental y un valse andino o un tamunangue larense también son simbología venezolana. Los venezolanos cuando en su turismo interno cambian de región, o los extranjeros cuando nos visitan, no disimulan la alegría que les produce saborear los platos criollos o la emoción de danzar o escuchar la variada música de nuestras regiones o la tentación de adquirir nuestras obras pictóricas o artesanales.

Es interesante asistir a las famosos espectáculos de bailes de los Diablos de Yare, al carnaval de Carúpano, a los Toros coleados de la región llanera, a las fiestas de San Benito, o la presentación en vivo de la "Pasión y Muerte de Cristo" la "Paradura de Niño" y las "Ferias del Sol" en Mérida. También son espectaculares las regatas marinas en Puerto La Cruz, las excursiones con indígenas en los ríos de La Gran Sabana, la visita a los pesebres o nacimientos, las celebraciones religiosas de Semana Santa en la Iglesia de Santa Teresa en Caracas, la procesión de la La Divina Pastora en Barquisimeto, la visita al Santuario de la Virgen de Coromoto en Guanare.

La tradición de música es variadísima y músicos venezolanos los hay por montones, muchos de ellos con proyección internacional. La pintura indígena y la producida por el artista preparado técnicamente son de envidiable maestría.

La actividad cultural, especialmente en conciertos y recitales es abundante en Caracas y en todo el interior del país.

La producción artesanal se extiende por el ámbito nacional. En arcilla es importante la producción andina, la larense, la de margarita, la zuliana y otras. Las tallas de madera en los andes, en Falcón o en Oriente son bellas y variadas también los tapices de "Luis" en Sinamaica (Zulia) y los tejidos de "Tintorero" en Lara.

Como nos dice Luis Felipe Ramón y Rivera en su articulo "El Folklore Venezolano" publicado en Prensatur, refiriéndose al oriente y sur del país; "Por allí, por esos caminos, cuando las primeras rancherías cercanas a los ríos surjan dando comienzo a lo que llamaran ciudades, por allí empezaran a escucharse una bandola que tañe preludios e interludios para un canto de tema humano o divino, según la oportunidad, canto que después, quién sabe por que invocación popular viene a llamarse galerón. Y al duro trato del rico blanco opondrán su lengua sonora junto con el tambor cumaco, redondo o mina, para cantar e invocar a Shango, o Obatala, entremezclados con signos nuevos de lo que otra iglesia le impondrá como Santa Barbara o cualquier otro nombre.

San Juan, San Pedro Apóstol vienen después a llenar de temporal consuelo a esas almas afligidas. Mujeres que invocan a tan celestiales, inalcanzables santos como si se dirigieran a sus hijos, a sus maridos: ¡Ay, San Juan bendito del alma!...

Y esas golpeantes invocaciones como foetazos contra las injusticias y necesidades, en medio del grito embriagante del golpe de tambor, de la sirena, de la fulía.

"Occidente.... Difícil reunir con esas sola palabra las facetas diversas que van, desde tierras cálidas con bailes elegantes como el tamunangue del Estado Lara, hasta cumbres andinas donde una vida totalmente distinta genera un folklore religioso centrado en derredor del tiempo de la Navidad. Porque es esta fiesta de Dios Niño la que mueve al hombre de los Andes a crear música, bailes, pantomimas y juegos diversos sobre el fin y el comienzo de cada año con su homenaje al Dios cristiano.

Con la navidad surgen cantos familiares de aguinaldos, de posadas y paraduras que cubren largo tiempo entre el 16 de diciembre y el 2 de febrero siguiente, día de la Candelaria. Es tiempo de regocijo familiar, de recordación en los dulces y comidas típicas, en aquella sabrosa chicha andina que se hace con maíz perpetuando con ella los viejos sabores y dulzores del indígena".

Los habitantes de nuestros pueblos muestran orgullosos su tradición folklórica; debemos mantenerla, apoyarla y defenderla. Tenemos música, artesanía, pintura y muchas otras manifestaciones folklóricas muy agradables al turista. El folklore nos descubre y nos identifica en nuestro origen cultural. Nuestro folklore es interesante, debemos mostrarlo al visitante.

Debemos propiciar y estimular la creación de verdaderos grupos folklóricos que muestren, en toda su esencia, al visitante extranjero nuestras danzas populares. El arte y dedicación de nuestra gran bailarina Yolanda Moreno debe ser ejemplo que se repita muchas veces en esta tierra. Deberíamos presentar espectáculos de "Noches Venezolanas" para conocimiento y disfrute de nuestro folklore por parte de nuestros visitantes.

En cuanto a la Gastronomía venezolana tenemos tradición criolla importante que nos identifica. También hemos asimilado importantes sabores extranjeros para disfrute de criollos y visitantes. Tratemos de impedir que la influencia extranjera apoque la tradición alimenticia autóctona pues esta es parte del simbolismo nacional y es deber defenderla como acervo cultural.

En general nuestra cocina tiene pocas diferencias a través del país. Algunas sutiles, otras más notorias. El perico, o revoltillo de huevo, por ejemplo, aún con iguales ingredientes es diferente en San Cristóbal y en Caracas su textura y grado de cocimiento no es igual. Es más húmedo el primero. La hallaca tiene versiones peculiares en cada región. El mondongo caraqueño no es igual al de Oriente o al de los Andes, tampoco el mute larense, pero todos están unificados por el citado "sabor nacional".

Temas gastronómicos han sido tratados por escritores y practicantes de la actividad gastronómica entre ellos el Doctor Armando Scanonne en su libro "Mi cocina a la manera de Caracas", en el cual nos ilustra sobre la comida nacional y en un artículo nos refiere: "Se dice que la comida venezolana no se siente, que no hay Restaurantes donde comerla y a muchos les parece difícil llevarla a los Restaurantes" y después dice "Nuestra comida no es difícil de llevar a los Restaurantes y, repito, que en niveles rigurosos de excelencia puede ser representada en el mejor Restaurante, pero por el deseo de ofrecer novedad, por la onda de facilísimo y ganancias rápida de los dueños de restaurantes se la ha desdeñado, eliminándola de sus menús. Esto está cambiando. Hay otra vez interés por nuestra comida y ella pueda estar presente en la mejor mesa si se cumplen las tres condiciones para comer bien : ingredientes variados y de buena calidad cuidado y cariño en la preparación y sobre todo, tener establecido un alto nivel de excelencia en el producto preparado "También han contribuido en el mismo sentido Isac J. Pardo, Gustavo H. Machado, María Chapellin, María Luisa Wallis, Astrid Lepago, Rafael Cartay, Carmen Freitas, Luisa de Cifré, Frank Bracho, Ramón Atilio Marquez con las recetas de Tía Dora, siendo el pionero de la bibliografía, y muchos otros más que han ampliado la bibliografía gastronómica nacional, el escritor Don Tulio Febres Cordero quien publicó en 1899 su libro "Cocina Criolla o Guía del Ama de Casa" en el cual se dan recetas de la autentica cocina criolla.

Anexo un listado de las comida criollas mas nombradas, con la idea de que sean conocidas sobre todo por las nuevas generaciones y con toda la intención de provocar el apetito del lector.

El plato nacional es el "Pabellón Criollo" que consta de carne mechada, caraotas, arroz y tajadas de plátanos maduros. La Hallaca es el plato nacional de navidad y tiene diferentes ingredientes según la región, pero cada quien dice "la mejor hallaca es la que prepara mi madre".

Sopas: Arvejas, caraotas negras, mondongo, sancocho de gallina, pizca andina, de pescado, de chipichipi, bollos pelones, sopa borracha, sopa de plátano, hervido de rabo, sopa de pan con papas, de apio molido, de guacuco, de albóndigas, de garbanzos, de torta de arroz y de trigo.

Platos Fuertes: Pollo a la parrilla, cerdo con dulce, asado negro, pastel de pollo, pescuezo de gallina relleno, carne mechada, Pabellón Criollo, lomo aporreado, lebranche asado en hojas de plátano, albóndigas de carne, gallina rellena, lengua rellena, carne fría, entreverado, pavo relleno, chinchurrias, hallacas, chivo asado, trucha andina, lomo prensado, chivo al coco.

Postres: Arroz con leche, dulce de lechosa, Quesillo casero, dulce de leche, buñuelos de yuca, dulce de piña, de fresas, de higo, de icacos, etc.

Los panes son de excelente calidad pero los mas sobresalientes son el pan sobado, el casabe, la arepa de trigo, y la arepa de maíz, esta última es el pan nacional. (Los subrayados son los más solicitados) Para completar una comida criolla no puede faltar el humeante y aromático café criollo proveniente del fruto nacional cosechado en el occidente y el oriente del país.

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